Prevención de lesiones en pádel: por qué estirar no basta
La investigación permite identificar las lesiones más habituales del pádel, pero todavía no existe un protocolo preventivo específico validado. Analizamos qué se sabe, qué son solo asociaciones y qué medidas procedentes de otros deportes pueden trasladarse con prudencia.
La prevención de lesiones en pádel no puede resumirse en unos minutos de estiramientos antes de entrar en pista. La evidencia disponible permite dibujar qué zonas y tejidos se lesionan con mayor frecuencia, pero todavía no existe un protocolo preventivo específico que haya sido validado mediante ensayos en jugadores de pádel.
Esta distinción es importante: una cosa es conocer el mapa de lesiones, otra identificar variables asociadas y otra demostrar que una intervención concreta reduce el riesgo. En pádel, la mayor parte de la investigación sigue siendo observacional, retrospectiva y heterogénea. Por eso, las medidas con mejor respaldo proceden principalmente de otros deportes y solo pueden trasladarse con cautela.
Qué lesiones se observan con mayor frecuencia en pádel
Una revisión sistemática publicada en 2023 en BMJ Open Sport & Exercise Medicine reunió ocho estudios y 2.022 participantes. Sus autores estimaron una incidencia de 3 lesiones por cada 1.000 horas de entrenamiento y de 8 por cada 1.000 partidos, aunque advirtieron de que los cálculos se basaban en una literatura todavía limitada.
La prevalencia comunicada en los estudios incluidos osciló entre el 40 % y el 95 %. Esta horquilla no debe interpretarse como la probabilidad individual de que un jugador se lesione: refleja diferencias entre poblaciones, definiciones de lesión y métodos de recogida de datos.
Según la misma revisión, el codo fue la región anatómica lesionada con mayor frecuencia, seguido por la rodilla, el hombro y la zona lumbar. Las lesiones tendinosas y musculares fueron las categorías más notificadas.
Los estudios realizados en poblaciones concretas aportan matices. Una investigación retrospectiva publicada en Physical Therapy in Sport, con 457 jugadores recreativos de clubes belgas, encontró que 167 participantes —el 36,5 %— habían sufrido una lesión durante el año anterior. La tasa calculada fue de 2,81 lesiones por cada 1.000 horas de juego, la mediana de recuperación fue de 30 días y el 53,5 % de las lesiones afectó a las extremidades inferiores.
Por su parte, una encuesta retrospectiva de 426 practicantes portugueses, publicada en Medicina, encontró que el 69,2 % declaró al menos una lesión de pádel a lo largo de su vida deportiva. La incidencia estimada fue de 3,4 lesiones por cada 1.000 horas, con el codo como localización más frecuente y las lesiones tendinosas como el tipo más comunicado.
Estas cifras no son contradictorias necesariamente, pero tampoco pueden compararse sin contexto. Un estudio preguntó por las lesiones del año anterior y otro por toda la trayectoria deportiva. Además, las poblaciones y los métodos utilizados fueron distintos.
Asociación no significa causa
Los estudios observacionales pueden detectar relaciones estadísticas, pero no siempre permiten explicar por qué aparecen. La investigación con jugadores belgas encontró asociaciones entre las lesiones y variables como la edad, el insomnio, la experiencia, la posición de juego, el calentamiento y el uso de overgrip. Los propios autores señalaron que era necesario investigar más para determinar si existían relaciones causales.
Un resultado especialmente útil para interpretar estos trabajos es que los jugadores lesionados declarasen calentar con mayor frecuencia. Esto no demuestra que el calentamiento cause lesiones. El diseño retrospectivo no permite saber, por ejemplo, cuál fue la secuencia temporal de los factores observados ni aislar su efecto.
En el estudio portugués, la supervisión de un instructor se asoció con una mayor realización de calentamiento y con menores probabilidades de lesión de codo. Sin embargo, al tratarse de una encuesta transversal, retrospectiva y basada en cuestionarios, tampoco puede afirmarse que la supervisión o el calentamiento fueran la causa directa de esa diferencia.
Por tanto, estos hallazgos sirven para formular preguntas y orientar futuras investigaciones, no para convertir variables aisladas en instrucciones universales.
Por qué unos estiramientos aislados no forman un programa preventivo
La evidencia más amplia sobre prevención deportiva ayuda a poner en contexto el papel de los estiramientos. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en el British Journal of Sports Medicine analizó 25 ensayos aleatorizados con 26.610 participantes de distintas actividades deportivas. Encontró resultados favorables para programas de fuerza, propiocepción y componentes múltiples, mientras que el estiramiento aislado no mostró un efecto preventivo significativo.
La propiocepción se refiere a la capacidad de percibir la posición y el movimiento del cuerpo. El control neuromuscular, relacionado con ella, engloba la coordinación con la que se ejecutan y ajustan los movimientos.
El resultado del metaanálisis no significa que estirar sea necesariamente perjudicial ni que deba eliminarse. Indica algo más concreto: el estiramiento realizado de forma aislada no mostró el mismo respaldo preventivo que las intervenciones de fuerza, propiocepción o varios componentes combinados.
También hay una limitación esencial: los ensayos incluidos correspondían a actividades deportivas diversas, no específicamente a jugadores de pádel, y sus resultados fueron heterogéneos. Por tanto, no validan una rutina concreta para este deporte.
Fuerza y calentamiento multicomponente: opciones razonables, no garantías
Otro metaanálisis publicado en el British Journal of Sports Medicine, centrado en entrenamiento de fuerza, reunió seis estudios, 7.738 participantes de entre 12 y 40 años y 177 lesiones. Las intervenciones analizadas mostraron una reducción del riesgo, pero las poblaciones, los ejercicios y las lesiones estudiadas eran diferentes. El trabajo no demuestra que un programa determinado vaya a producir el mismo resultado en pádel.
A partir de esta evidencia general, resulta razonable plantear editorialmente que un calentamiento no se limite a estiramientos pasivos. Un enfoque multicomponente puede incluir:
- actividad aeróbica progresiva;
- movilidad dinámica;
- ejercicios de equilibrio;
- tareas de control neuromuscular;
- cambios de dirección;
- ejercicios de fuerza.
Esta propuesta debe entenderse como una extrapolación prudente desde la prevención deportiva general, no como un protocolo de pádel clínicamente validado. La composición, la dosis y la combinación ideales todavía no se han establecido mediante ensayos específicos en este deporte.
Qué sabemos y qué sigue pendiente
Evidencia específica del pádel
- El codo aparece con frecuencia entre las zonas lesionadas, aunque algunos estudios concretos registran un peso importante de las lesiones en las extremidades inferiores.
- Las lesiones tendinosas y musculares figuran entre las categorías más comunicadas.
- Las estimaciones de incidencia y prevalencia varían según la población, el periodo analizado y la definición de lesión.
Asociaciones todavía no causales
- Variables como edad, insomnio, experiencia, posición, calentamiento, uso de overgrip o supervisión se han relacionado estadísticamente con determinados resultados.
- Los diseños retrospectivos y transversales no permiten asegurar que esas variables sean la causa directa de las lesiones o de su ausencia.
Estrategias respaldadas fuera del pádel
- Los programas de fuerza, propiocepción y componentes múltiples han obtenido resultados favorables en investigaciones realizadas en otros contextos deportivos.
- El estiramiento aislado no mostró un efecto preventivo significativo en el metaanálisis general citado.
- Trasladar estos resultados al pádel es razonable como orientación general, pero no equivale a disponer de una intervención específica probada.
Un protocolo de revisión publicado en 2026 en PLOS One subrayó precisamente que la investigación preventiva específica del pádel seguía siendo limitada y heterogénea. También indicó que no existía un protocolo oficial de prevención primaria consensuado por la Federación Internacional de Pádel o por federaciones nacionales.
Una conclusión práctica sin falsas promesas
El conocimiento actual no permite prometer que una rutina concreta vaya a evitar lesiones en pádel. Sí permite cuestionar la idea de que unos estiramientos aislados constituyan por sí solos un programa preventivo completo.
Frente a esa visión reducida, un calentamiento con varios componentes y un trabajo progresivo de fuerza, equilibrio, agilidad y control neuromuscular cuentan con mejor respaldo en la literatura deportiva general. Su aplicación al pádel debe ser prudente y adaptarse al contexto, porque todavía faltan ensayos específicos que determinen qué combinación funciona mejor.
Si existe dolor intenso, persistente o preocupante, la prioridad no es modificar una rutina por cuenta propia, sino solicitar la valoración de un profesional sanitario.
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